Su beatificación se produjo en 2003, luego de un proceso que inició sólo dos años luego de su muerte.


Recordada por su bondad con los pobres, su desprendimiento de las cosas materiales y la cercanía con el Papa Juan Pablo II, la Madre Teresa de Calcuta es un símbolo de la bondad humana expresada a través del camino de la fe, esa fe que la llevó hasta los corazones de los más humildes y que hoy la tiene camino de ser elevada a los Altares.
Este viernes, el papa Francisco, un hombre que tal vez vive como nadie la fe en la humildad, similar a como lo hacía la Madre, avaló un segundo milagro atribuido a Teresa de Calcuta, por lo que en 2016 la bondadosa religiosa será declarada ante la iglesia como Santa.
El milagro atribuido a la Madre, ocurrió en Brasil en 2008, donde un hombre fue curado de una penosa enfermedad que padecía en su cerebro, gracias a la fe e “intermediación” de la Madre Teresa.
«El Santo Padre autorizó a la Congregación de las Causas de los Santos a proclamar los decretos sobre el milagro atribuido a la intercesión de la beata madre Teresa», indicó el Vaticano en un comunicado.
Igualmente, el Vaticano confirmó que la ceremonia para llevar hasta los Altares a la Madre Teresa, se realizará el 4 de septiembre de 2016 en Roma, en una ceremonia integrada al «Jubileo de la Misericordia».
Por su parte, Thomas D’Souza, arzobispo de Calcuta, confirmó el reconocimiento del milagro y anunció que la India tendrá a su Santa Teresa de Calcuta, la religiosa que entregó todo en su vida por la gestión hacia los pobres.
«Me ha informado Roma de que el papa Francisco ha reconocido un segundo milagro atribuido a la madre Teresa», dijo.
Hace pocos días fue la votación unánime de la Congregación para la Causa de los Santos llamada a pronunciarse sobre el caso del brasileño de 35 años curado de inmediato y en modo científicamente inexplicable, en 2008, cuando ya estaba agonizante sobre la mesa de operaciones, mientras su esposa imploraba la intercesión de Madre Teresa.
“Admiré su fuerza, la decisión de sus intervenciones, sin dejarse impresionar por la asamblea de los obispos. Decía lo que quería decir”, afirmó el papa Francisco sobre Teresa durante su visita a Tirana en 2014.
Su beatificación se produjo en 2003, luego de un proceso que inició sólo dos años luego de su muerte. La ceremonia, presidida por el papa Juan Pablo II, contó con la presencia de más de 300 mil fieles, en uno de los actos litúrgicos más recordados por los fieles católicos.